Fue en la Jornada final de la cuarta fase del programa Llaurant Un Futur Sostenible, organizado por la Fundació Novessendes y financiado por la Generalitat Valenciana..
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(Castelló, 26 de marzo de 2026) La alimentación sostenible y saludable, para las personas y el planeta, debe ser una prioridad de la educación escolar en la Comunidad Valenciana. Un concepto que debe materializarse en comedores escolares sostenibles, contenidos sobre agroecología, huertos escolares agroecológicos, planes estratégicos para repensar la forma de producir y consumir alimentos…
Está es la idea clave que reivindicaron está semana ONG, investigadoras, centros educativos y sanitarios en las jornadas finales de la cuarta fase del programa Llaurant un futur sostenible, bajo el título“Com arrelem una alimentació justa des de l’escola?”.
Se trata de un programa impulsado por la Fundació Novessendes y financiado por la Generalitat Valenciana a través de la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia.
El encuentro ha reunido a distintos agentes de la comunidad educativa, investigadoras, ONG, personal sanitario, en el Centro de Salud Pública de Castellón. Los asistentes compartieron experiencias y generaron un espacio de reflexión en torno a la alimentación sostenible en el ámbito escolar.
La elección del espacio no ha sido casual, ya que pone de relieve la estrecha relación entre alimentación y salud pública. Durante la jornada, se ha promovido el debate sobre la necesidad de impulsar una nueva cultura alimentaria basada en la soberanía alimentaria, los derechos humanos y el derecho de la infancia a una alimentación saludable, digna, sostenible y culturalmente adaptada.
La coordinadora del programa, Alba Remolar, ha destacado que el objetivo principal del encuentro ha sido “fomentar el debate entre la comunidad educativa sobre los retos y avances necesarios para integrar una alimentación más sostenible en los centros educativos”.
El evento ha comenzado con la presentación de resultados del proyecto Arrelant la sobirania alimentària des de l’escola, una iniciativa que ha implicado a toda la comunidad educativa durante los cursos 2025/2026 —alumnado, profesorado, equipos directivos, familias y comedores escolares— con el fin de abordar la alimentación sostenible desde una perspectiva integral.
INTERCAMBIO DE BUENAS PRÁCTICAS
En la mesa redonda de la jornada se intercambiaron buenas prácticas ya implementadas en centros educativos de la provincia. Liliana Vizcarra, en representación del CEIP Jaime Sanz de Peñíscola, ha presentado su proyecto de compostaje escolar, orientado a cerrar el ciclo de los alimentos y gestionar la materia orgánica dentro del propio centro.
También ha participado Agustí Ivorra Cano, en representación de la entidad social Connecta Natura, que ha compartido su experiencia en la recuperación de semillas tradicionales y su trabajo en huertos escolares como herramienta educativa y de conservación cultural.
Por su parte, María Jesús Monzón Torres, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad de la Universitat Jaume I, ha presentado el programa ToNoWest, centrado en la reducción del desperdicio alimentario en comedores escolares.
María José Antoni Ruiz, representante de la empresa de comedores escolares sostenibles Cuinatur, expuso los resultados positivos de la participación de la organización en el estudio ToNoWest.
La jornada ha concluido con la intervención de Marc García Bertran, del Centro de Salud Pública, quien ha abordado el programa School Food 4 Change y el enfoque integral de la alimentación en el entorno educativo desde la perspectiva de la sanidad pública.Esta jornada consolida el trabajo desarrollado durante la cuarta fase del programa Llaurant Un Futur Sostenible, reafirmando la importancia de la colaboración entre instituciones, comunidad educativa y entidades sociales para avanzar hacia un modelo alimentario más justo, sostenible y saludable desde la escuela.
AGRICULTURA Y SALUD
“Agradecemos muchísimo esta relación entre salud y agricultura, porque la restauración colectiva pública engloba a comedores escolares, hospitales, centros de mayores, centros penitenciarios, etcétera”, señaló Esther Paulo Fuertes, directora de Novessendes. Para ella, se trata de un “gran mercado que puede cambiar muchas cosas a nivel territorial y de sistema productivo en la provincia de Castellón”.
Paulo Fuertes indicó que “solo en la provincia de Castelló el año pasado se dejaron de cultivar 500 hectáreas. 500 hectáreas no parece mucho, pero es una superficie de terreno bastante importante. En la comunidad valenciana se encuentra que 18.000 hectáreas están sin producto”.
En su ponencia, la doctora María Jesús Monzón Torres, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad de la Universitat Jaume I, advirtió que paralelamente a esta situación, “un 30% de la tierra a nivel global está produciendo alimento que acaba en un vertedero, por lo tanto, el problema a lo mejor no es la producción, sino cómo gestionamos y cuál es la solución óptima para no desperdiciar alimento”.
Para la experta, “al desperdiciar alimentos, el problema no es el alimento en sí, sino
toda la energía, todo el agua, todo el suelo, todos los recursos humanos y en general, que utilizamos para producirlo” y que acaban en un vertedero. Por otra parte, aclaró, “el objetivo de ese alimento no es terminar en una compostera”.
















